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Con empaques biodegradables, tres empresas impulsan delivery responsable

Son materiales que pueden desecharse en pozas de compostaje y tardan tres a cuatro meses en biodegradarse. Los emprendimientos de millenials son los más receptivos a reemplazar el plástico, pese a que el costo de esos productos es mayor.

Envases de órganos vegetales, no tóxicos, hechos del bagazo de la caña de azúcar, otros de cartón biodegradable y vajilla de harina de maíz, todos aptos para desecharse en celdas de compostaje ofrecen las empresas Tatapac, Targuet y Comercializadora Guadalupe orientadas a impulsar el delivery responsable con el medio ambiente.

Sobre el uso de plásticos y envases de plastoformo en Cochabamba no hay datos precisos, pero un análisis del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señala que los primeros siete meses de 2019, el departamento importó 10.2 millones de kilos de plásticos de diferente tipo, casi 10 veces más que la demanda de Beni, Potosí, Chuquisaca y Pando juntos en ese mismo periodo.

CARTÓN BIODEGRADABLE Targuet tiene más de 12 años de experiencia en el rubro de la impresión gráfica, pero hace un año que se planteó acompañar el delivery responsable, explica su gerente propietaria, Virginia Hoz de Vila. Fabrican bandejas, platos, cajas, bolsas y todo tipo de empaques para alimentos y productos farmacéuticos usando cartón compostable que puede estar en contacto con los alimentos sin contaminarlos.

Cuenta que apuntaron al delivery motivados por el deseo de reemplazar los hábitos de uso y lograr un desecho responsable que no dañe al planeta. Su proveedor cumple con la misma cadena de valor que está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y tiene una certificación que le compromete a plantar árboles para que su materia prima sea sostenible y genere un triple impacto. La empresa también creó una cultura interna y las familias de sus 50 empleados ya no se identifican con el plástico.

EL PRECIO ES UNA TRABA Los tres empresarios expresaron que es difícil lograr un cambio de mentalidad porque lo que prima es reducir la hoja de costos, algo que no se puede hacer con los envases biodegradables que cuestan más que los de plástico. Las franquicias y los grandes restaurantes no los adoptan.

El problema es que estos envases no resultan tan económicos comparados con el plástico, pues una bolsa cuesta 0.25 bolivianos, mientras que un envase biodegradable cuesta 0.90 bolivianos. Choque dice que, aunque muchos consumidores entienden la importancia de reducir el consumo de envases plásticos, los grandes restaurantes y las franquicias se resisten debido a los costos. Cuenta que incluso les ofreció una estrategia de marketing para posicionarse como lugares que cuidan la salud, pero no halló eco.

La presidenta de la Asociación de Empresarios de Restaurantes y Ramas Afines de Cochabamba (Aserac), Vivian Cardona, confirma que si bien hay empresas que los usan, no son accesibles por el costo. Considera que es importante negociar con los importadores para reducir los precios porque estos empaques son un elemento importante para cuidar el medioambiente.

También coinciden en que son los emprendimientos de millenials los más receptivos porque se interesan en las compras conscientes. Hoz de Vila añade que es gente muy consecuente cuyo interés no se limita a lo económico. “Son jóvenes que tienen emprendimientos con propuestas de valor y prefieren incrementar costos para tener una producción responsable”.

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